Gran parte del éxito de conseguir que los niños y niñas coman frutas y verduras está en la disposición e imaginación de los padres y educadores de comedor escolar.
Camufladas en salsas, mezcladas entre sus platos preferidos o en forma de recetas divertidas, pueden convertirse en aliados para que aprendan a disfrutarlas.
¡No me gusta! ¡No quiero! Son muchas veces las respuestas de los niños cuando el menú incorpora verduras. Los vegetales en el plato les suelen parecer “más sosos que un plato de habas”, como dicen en nuestra tierra. Pese a que no les resulten apetecibles, son fundamentales en su dieta y para su desarrollo. ¿Qué hacemos?
¿Y si los guisantes son la melena rizada de caperucita y el pimiento rojo su caperuza? ¿Y si los espárragos blancos fueran espadas láser y los tomates cherry planetas del universo? Si fuera así, la historia cambiaría. Gran parte del éxito de conseguir que los niños y niñas coman frutas y verduras está en la disposición e imaginación de los padres y educadores de comedor escolar.
Camufladas en salsas, mezcladas entre sus platos preferidos o en forma de recetas divertidas, pueden convertirse en aliados para que aprendan a disfrutarlas.
Imaginación al poder
Los macarrones, la lasaña, las croquetas, el arroz, la pizza o las brochetas son sin duda varios de los platos preferidos de nuestros niños y niñas. ¿Por qué no incluir en ellos algunos vegetales?
Una simple salsa de tomate puede ser un arma poderosa y nutritiva en los menús infantiles porque fácilmente puede encubrir con la ayuda de la batidora otras verduras como la zanahoria, la cebolla, el pimiento rojo o incluso las espinacas.
Los flanes de calabaza, de espárragos o de puerro son también un recurso muy útil en el cometido de que los pequeños coman verdura. Asimismo, las pizzas, los canelones o la lasaña, si no son plenamente vegetales, pueden incorporar pequeñas porciones bien troceadas de champiñones, calabacín, setas, berenjenas… para ir introduciéndoles poco a poco sabores distintos y aportándoles los nutrientes que necesitan.
Las tortillas tan socorridas en su alimentación, pueden incorporar de modo más o menos sutil (según la aceptación del niños a los vegetales) espárragos, cebolla, pimiento verde u otros ingredientes al gusto. También en la masa de las croquetas se pueden “colar” algunos de ellos.
Es recomendable que sus carnes o pescados preferidos vengan acompañados de distintas verduras: muslos de pollo salteados con setas, arroz con carne y algunos vegetales muy picados, bocadillo de pechuga con lechuga y tomate… Imaginación al poder.
En cuanto a las frutas, las alternativas creativas a las piezas enteras suelen ser el mejor remedio para conseguir o recuperar el hábito de comerlas: batidos naturales, ensalada de frutas cortadas en dados, pinchos o brochetas, fresas con leche o con yogur, bizcocho con frutas, tartas de manzana o zanahoria…
Las opciones son infinitas.
Tips
Hay que presentar los platos de forma divertida para que sean atractivos y resulten apetitosos.
- Es recomendable hacer uso de los zumos naturales, que constituyen una gran aporte vitamínico y los niños los ingieren fácilmente. El desayuno es una de las comidas ideales para incorporarlos.
- Usar puré de verduras para espesar sopas y añadir sabor.
- Preparar postres usando verduras y frutas. Por ejemplo: tarta de zanahoria, bocaditos de calabaza, bizcocho relleno, pastel de manzana…
Consejos
Como ya señalamos en otro artículo, los niños que ven cocinar, comen mejor. Una buena manera de que se involucren en la cocina, es hacerles partícipes en el proceso de compra. Cuando sea posible, llevarlos al supermercado, enseñarles los distintos tipos de vegetales y frutas que hay, dejarles elegir, pesarlas… y después, idear juntos alguna receta apetitosa.
En la medida de lo posible, el niño o la niña pueden colaborar en su elaboración y sentirse más motivados a comerlas.
Por otra parte, es aconsejable empezar poco a poco. La buena alimentación es un hábito que se adquiere con el tiempo y es parte de su aprendizaje. Es mejor comenzar con pequeñas cantidades cuidando de que su experiencia con los alimentos sea positiva.






